Etiquetas frente a fundas protectoras
La innovadora combinación de papel y plástico es tan sencilla como ingeniosa.
Nuestras etiquetas GRAPHIPLAST® reúnen las mejores propiedades de ambos materiales. Se pueden imprimir como el papel convencional, pero son resistentes al agua y extremadamente robustas. De este modo, ya no es necesario utilizar laminados ni fundas protectoras para un etiquetado duradero.
Con las etiquetas GRAPHIPLAST®, el proceso de impresión es muy sencillo:
las hojas se colocan en la impresora (láser) como si fueran papel normal y pueden utilizarse directamente a continuación. El resultado es un documento indestructible que no necesita ninguna capa protectora adicional. Esto supone una reducción considerable de sus costes y un ahorro de tiempo valioso en comparación con los métodos convencionales, en los que se requieren pasos adicionales como el laminado.
Desde la primera hasta la última hoja, nuestras etiquetas garantizan una impresión nítida que no necesita protección adicional. Esto las convierte en la solución ideal para una amplia variedad de aplicaciones en las que se requiere durabilidad y resistencia.
Para mostrarle las múltiples posibilidades de aplicación, le ofrecemos muestras de prueba de nuestras etiquetas GRAPHIPLAST® en distintos formatos. Estas muestras le permiten probar las etiquetas en su entorno específico y encontrar la solución óptima para sus necesidades. Además, nuestras etiquetas ofrecen funciones adicionales de fijación que aumentan aún más su utilidad práctica.
Prepárese para optimizar sus procesos y llevar su etiquetado a un nuevo nivel. Pruebe las etiquetas GRAPHIPLAST® y compruebe por sí mismo las ventajas de esta tecnología revolucionaria.
Resistencia física sin barreras analógicas
Al eliminar las fundas plásticas tradicionales, se suprime también el riesgo logístico de acumulación de humedad por condensación, que suele volver ilegibles los códigos de barras en el almacenamiento exterior. La robustez intrínseca del material soporta tensiones mecánicas severas, como el roce continuo de las horquillas de las carretillas elevadoras o la exposición directa a la intemperie, garantizando una trazabilidad impecable sin necesidad de pasos de manipulación secundarios.





